Regresaba al primer albergue, al
que me había recibido como a
viajera proveniente de quien sabe
qué galaxia
que me había recibido como a
viajera proveniente de quien sabe
qué galaxia
Como si penetrara cautelosamente a mi propio cuerpo, caminaba por el pasillo de esa casa extraña y conocida a la vez. Pasadizo de paredes húmedas y sombreadas que me llevaban a una clara cavidad que también reconocía. Era mi casa y la de todos...
N.de la autora: la continuación está reservada.

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