Hemos caminado durante tanto tiempo por las calles polvorientas de Campo Quemado, ése mi pueblo, después distante... Julio, Elvira y yo habíamos crecido juntos y nos envolvía la misma atmósfera de extrañeza. Nos sentíamos transidos, forasteros... De noche, cuando la luna iluminaba la ancha calle de tierra y nosotros desandábamos por ella, cada uno imaginaba una vida mejor. No esperábamos luces estridentes, ni ruidos que enceguecen. Sólo una vida mejor...
N.de la autora: la continuación está reservada.
lunes 21 de enero de 2008
Sólo una vida mejor
Publicado por
Alba Vera Figueroa
en
09:35
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